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Este 23 de Marzo
hemos cumplido trece años, durante estos años han sido testigos mucha gente en
diversas partes del mundo de las acciones que hemos sufrido por ser
aniquilados. Todas las acciones de muerte que han sido generadas por los
actores armados en este país las hemos sufrido: los asesinatos, las masacres,
torturas, amenazas, desplazamientos, violaciones, en fin todo el cúmulo del
terror.
Durante los últimos años desde la masacre de 2005,
acción realizada por el ejército con los paramilitares, no ha cesado ni
ahorrado esfuerzos el Estado en buscar las formas de destruirnos, el
desprestigio, las judicializaciones, la mentira, distorsión, el avance
paramilitar, y la muerte, son algunas de las acciones más frecuentes en los
últimos días y meses.
Si miramos nuestro recorrido durante trece años, su
objetivo es poder acabar la esperanza, no aquella que se construye en un más
allá, sin fin y que nunca llega, sino en esa esperanza viva, que se resucita y
se construye diariamente, aquella que surge de la adversidad, del dolor, del
sin sentido, esa que genera cada día la fuerza pese a tota la adversidad.
Es esto lo que se ha buscado eliminar, la esperanza
que es construcción de comunidad, pues ésta si es real hace posible lo
imposible, nos hace solidarios, sensibles al dolor con la capacidad de
hacer un mundo distinto desde nuestro hoy.
Estos trece años nos muestra pasos fuertes y
fundamentales en nuestra comunidad, esencialmente la esencia para tener viva la
esperanza y la conciencia en nuestras convicciones, construimos un mundo
distinto en contra sentido a muchos valores de una sociedad que destruye y pasa
indolente ante la muerte y el dolor.
En estos trece años hemos llegado a crear la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra,
un lugar fruto del trabajo en comunidad, de la memoria, de la resistencia civil
y en donde estas vivencias se hacen intensas, apostándole a una educación
alternativa, con una forma de vida en armonía con la naturaleza, en una
agricultura autosuficiente y por ende distinta a la destrucción y a la
desigualdad, por una tierra colectiva.
Son muchos y muchas en diversas partes del mundo los
que celebramos estos trece años de camino alternativo. Pues los que construimos
y vivimos la esperanza en medio de la muerte y adversidad ,ya estamos
generando comunidad alternativa y esto es lo que es nuestra Comunidad de Paz.
La lógica paramilitar avanza en la zona y en
nuestro país con acciones de terror y frente a acciones como las
que hacen los paramilitares durante los últimos días apareciendo en Tierra
Amarilla encapuchados, armados, amenazando y requisando los carros,
nosotros nos reafirmamos en las condiciones diarias de transformar vida
en medio de la muerte.
En los últimos días hemos hecho la Universidad
Campesina, mas de 150 personas de diversas partes del mundo y de
diferentes comunidades compartimos en un diálogo de saberes, de convicciones y
búsquedas por un mundo distinto desde lo agroalimentario, la energía solar, la
medicina alternativa, lo cultural, voces desde diversas partes del mundo
dialogando, interpelando y construyendo un nuevo saber al servicio de una
comunidad global alternativa y en armonía con la naturaleza.
Ha sido el homenaje más fuerte, la resurrección
mas intensa, que hemos tenido con nuestros mártires, oírlos a ellos
nuevamente, hablándonos desde sus voces del silencio,
escuchadas en la reflexión y el trabajo comunitario que hace
un solo palpitar abierto y creyente de una esperanza transformadora en el día a
día y no en vanas ilusiones.
A todos los que han estado en esa escucha de
solidaridad y esperanza, desde la memoria durante estos años, nuestros
agradecimientos y la invitación a seguir en las convicciones diarias por
construir un mundo ya y ahora lleno de justica, verdad, transparencia esencias
de una verdadera paz. |